El Voluntario (3a Parte)

Bienvenidos valientes lectores. Perdonar el retraso. Perdí el final del relato al igual que otros dos relatos más largos que tenía preparados. eso me pasa por no hacer copias de seguridad de los borradores, que rabia. He tenido que reescribir el post completo en una tarde, así que espero os guste.

Esta semana comienzo haciendo un homenaje a la música. A dos compositores que dieron a ésta un nuevo sentido, que escribieron composiciones que más de doscientos años después aún son conocidas por casi todos, y nos inspiran a muchos que intentamos esto de juntar letras para crear historias.

PicsArt_07-28-04.42.23

Y es que hoy es una efeméride triste para la este sublime arte. Tal día como hoy, un 28 de junio, de 1741 moría Antonio Vivaldi, y solo nueve años después, en 1750, Johann Sebastian Bach.

Por eso mi recomendación de esta semana se dirigirá a esta mágica expresión artística que es la música. Pero antes os dejo con el desenlace de El voluntario. Espero lo disfrutéis.

voluntario3

Joan salió corriendo cuando la primera lágrima de Marola rozaba sus  labios. No podía ni quería verla llorar. Si esos eran sus últimos segundos de vida, quería que su último recuerdo de ella fuera ese ansiado beso y su dulce sonrisa. Al verse en el exterior de la casa gritó como nunca lo había hecho. Notó decenas de ojos posándose en él, unos gruñidos y pasos que se dirigían a él.

Cogió el camino que llevaba al campo cercano. Pensaba que ahí podría esconderse mejor, cuando un ser desarrapado salió de detrás de un arbusto y se abalanzó sobre él tirándolo al suelo. Se dio un fuerte golpe en la nuca pero pudo defenderse del monstruo que se tiraba a morderle. Estiró los brazos cogiéndole por la pechera de la camisa para alejarlo lo más posible de él, pero tenía muchísima fuerza y poco a poco sus fuerzas fueron cediendo.

Sus dientes rozaban el brazo de Joan, cuando de repente un machete se clavó en su cráneo. Sangre y restos de sesos salpicaron la cara de Joan. Su salvador llevaba una bata blanca igual que la del ser que acababa de atacarle. Joan lo miró con miedo.

-Era amigo mío -dijo ofreciéndole su mano-. Yo no soy uno de ellos. Le convirtieron y vine a liberarlo. ¡Venga, corra!

Joan reaccionó. El hombre le ayudó a levantarse para huir justo cuando llegaba una pequeña horda de esas viles alimañas humanas. Se refugiaron sobre un gran depósito de agua, desde donde podían controlar si se acercaba alguno y repelerlo si intentaba subir la escalera de acceso.

Cuando se vieron fuera de peligro y pudieron relajarse un poco, el hombre le explicó que era un médico que había conseguido escapar de la base militar con su compañero por los pelos.

—Tiene que ayudarme a destruir la base —le rogó—, es el foco de todo esto. Ahí comenzaron a resucitar. Algo que hay ahí los despertó, y si no acabamos con ello seguirán haciéndolo.

—No sé cómo podríamos, pero si tiene alguna idea y podemos acabar con esto, cuente conmigo -dijo Joan convencido tendiendo su mano.

Buscaron durante varias horas por las carreteras cercanas lo que el médico necesitaba para su plan. Tuvieron que enfrentarse a bastantes solitarios. Si veían un grupo corrían en la dirección contraria. Al final lo consiguieron, un gran camión de mercancías.

Con él pudieron atravesar el muro de monstruos que rodeaba la base. Y sin frenar, para no verse rodeados por ellos, estrellaron el camión contra la verja.

-Ahora hemos dejado paso libre a los monstruos -dijo el médico-. Así que debemos ser lo más rápidos que podamos.

Cómo ya habían planeado antes, cada uno se fue por un lado. Entrando cada uno en un almacén distinto. Según había dicho el doctor, ahí estaban los agentes contaminantes que debían destruir.

Intentando no hacer ruido, Joan juntó un montón de palets vacíos en una esquina al final de la nave y les prendió fuego. Justo en ese momento estallaron unos disparos en la otra parte del almacén en el que él estaba. Asustado por la posibilidad de ser herido por una bala, salió al exterior.

Aterrado, se encontró con el patio de las instalaciones invadido por cientos de infectados. Se dispuso a subir al camión cuando oyó una puerta cercana abrirse. Se quedó totalmente sorprendido al ver a Marola salir del complejo.

Se acercó a ella con prudencia para no ser oído por los seres. Antes de llegar hubo una gran explosión en la otra nave. De ella salió el doctor gritando como poseído a los seres, que se lanzaron sobre él devorándolo. Joan se lamentó por él y sin perder tiempo, fue en busca de Marola, a la que  asustó al tomarla del brazo.

—Oh Dios mío, Joan. ¡Estás bien! -dijo cambiando la expresión de pánico a la de alegría al verlo-. Te creía muerto.

—La verdad, estuve a punto -dijo abrazándola-. Rápido, vámonos de aquí. Tengo un vehículo.

-¡NO! -gritó el soldado-. No podemos dejar que esto se queme. Esto es importante.

-Pero no podemos hacer nada. Ya viene y son cientos.
El soldado meneo la cabeza confuso, entonces miró a la horda y disparó a los seres que se cruzaron en su camino.

-¡Venga ,correr!

Otra decena de ellos se acercaban hambrientos a ellos. Joan cogió a la niña y subieron corriendo al camión. Salieron de ahí pasando por encima de todos. El militar les llevó a la base secreta, donde sí estarían  seguros.

Una vez ahí Joan les contó todo lo ocurrido desde que abandonó a Marola y la niña hasta que se reencontraron en la base militar. Marola escuchaba  a atónita todo lo que  y contaba, el soldado se echó las manos a la cabeza maldiciendo.

-¿Qué ocurre? -preguntó Joan extrañado.

—¿Cómo se llamaba ese doctor? -preguntó el soldado poniéndole las manos en los hombros a Joan.

—Doctor Romero. ¿Por qué?

—¡Dios mio! —dijo Marola tapándose la boca con las manos.

—¡Estamos condenados! —dijo el soldado golpeando la pared—. Ese bastardo ha conseguido lo que quería. Ha ganado.

—No entiendo —dijo Joan mirando a Marola y al soldado.

—Digo Joan -comenzó el militar con los ojos encendidos de ira-, que le has ayudado a destruir el único laboratorio que tenía la cura para esta nefasta enfermedad.

—¿Enfermedad? —preguntó perplejo Joan—. Me…me dijo que eran zombis que habían despertado a causa de unos agentes contaminantes que había en estos laboratorios.

—¡No! -gritó-. No son zombis. Son personas enfermas por culpa del virus que creo ese maldito loco hijo de puta —dijo el soldado colérico—, y gracias a ti -dijo poniéndole el dedo en el pecho con fuerza-, ahora es una enfermedad imparable, altamente contagiosa. Y Nada impedirá que se propague por todo el mundo.

Joan quedó petrificado, sin saber que decir. Sólo podía pensar que ojalá nunca se hubiera apuntado a ese trabajo de voluntario que le había llevado a condenar a muerte al mundo entero.

 

Y aquí el desalentador final de esta historia. No dudéis en decirme si os ha gustado, o no, en los comentarios y lo que queráis. Compartir el blog donde prefiráis y seguirme para no perderos nuevas historias.

Mi recomendación de la semana:

Cómo ya os he adelantado antes hoy quiero haceros algunas recomendaciones basadas en la música, pero no en cualquiera. Voy a haceros un pequeño track list de las canciones de música clásica tétrica que más me inspiran a la hora de escribir. Os recomiendo que las escuchéis, las conozcáis o no, porque son sublimes.

  1. Johann Sebastian Bach – Tocata y fuga en re menor BWV 565
  2. Tchaikovsky – Marche Slave
  3. Rachmaninov – La isla de los muertos
  4. Kevin Macleod – Decline
  5. Modest Mussorgsky – Una noche en el monte pelado
  6. Michiru Yamane – Ghostly theatre
  7. Noche Arcana – Castle Dracula
  8. The Omen – Ave Satani
  9. Camille Saint-Saens – Aquarium
  10. Prokofiev – Ivan the Terrible 

Espero os gusten y os inspiren a escribir relatos terroríficos.

Hasta la próxima pesadilla

Anuncios

2 thoughts on “El Voluntario (3a Parte)

  1. Vaya, un final catacroquer. Pero es que este tipo de epidemias es lo que tiene… Buen desenlace, con un punto de humor negro me ha resultado a mí, más que fúnebre.
    PS: Ains, no hacer copias de seguridad es lo que tiene… A todos nos ha pasado alguna vez. Y jode que no veas 😀

    Le gusta a 1 persona

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s